A mi querida y preciosa hija:Estoy escribiéndote una carta, sí. Al estilo antiguo.Es realmente un arte que había olvidado.Tengo una confesión que hacerte:no me gustabas mucho al principio. Eras esa pequeña cosa molesta. Olías bien la mayor parte del tiempo, pero no parecías tener demasiado interés en mí, lo que naturalmente consideraba vagamente ofensivo. Erais tan sólo tu mamá y tú contra el mundo, es gracioso como algunas cosas nunca cambian.Así que huí hacia delante, hice mis cosas, me comporté como un estúpido sin entender realmente cuánto te cambia ser padre.No recuerdo el momento exacto en que todo cambió. Solo sé que sucedió.En un momento yo era impenetrable, nada podía tocarme. Un instante después sentía que mi corazón latía fuera de mi pecho, a merced de los elementos.Amarte ha sido...